
Por la compra de dos jabones Pérez Yoma exige de regalo un tomo del paquete anticorrupción. Incluye ilustraciones de caballos.
Nuestro Jefe de Gabinete es impresentable. Primero, las casas Copeva; luego, el soborno a Edmundo Hermosilla; hace unas semanas, yendo a Valparaíso para torcerle la mano al proyecto de Andrés Velasco de eliminar las franquicias tributarias a la construcción, subiendo el piso a 4.500 UF, para que le saliera más barato construir casitas para el C1-C2 en su constructura. ¿Y ese hombre hoy proclama un acuerdo anticorrupción?
Un tipo equis despertó una mañana creyendo haber soñado la máxima revelación durante la noche. Llámese José Smith o Ron Hubbard. Después de aquella epifanía, transcribieron sus pareceres, profetizaron de ellos. Otros tantos anunciaron sus novedades cobijados en un credo preexistente, para no ser mirados con recelo, como Josemaría Escrivá de Balaguer o un Marcial Maciel, creando entes paralelos al catolicismo.
(Por lo general, los hombres buscamos a Dios, como un pretexto para refugiarnos. En consecuencia, evangelizar no resulta tan difícil.)
Si en pleno siglo XXI, alguien despierta de la mayor epifanía de su vida, estaría pagando el pie de su camisa de fuerza. A los gurús que nos sobreviven, los tenemos desacreditados. Mientras no haya un peritaje psiquiátrico que nos demuestre lo contrario (o un aparato medidor de fe), los miramos por debajo del hombro, jactándonos de nuestras añosas creencias.
Hoy estamos más suspicaces, reducidos a creer en las epifanías de años oscurantistas. Cualquier otra prédica huele a pobre charlatanería. ¿Será que cuando no existían las máquinas, los profetas estaban más cerca de Dios?

La Virgen de los Reyes concede además vidas martirizantes para abnegadas madres pobres de hijos no deseados. La medallita está disponible en la sede de la UDI.
El shúper odia al pokemón. El pokemón encarna toda la frivolidad que el shúper aborrece, aunque ambos sean celosos cultores del estilo, en sus propias maneras. El shúper se precia de pensar, aunque a veces los pensamientos pesen tres cuartos de un paquete de cabritas y tengan la densidad del aire.
Pero entre tanta tontogravosidad, el shúper también necesita seducir. (¿Quién no?) Metamos a la juguera el ponceo con la seducción al estilo shúper. La banda sonora del “chico alternativo” al servicio del engrupimiento. Canciones suaves para bailar apretado, mover las caderas lentamente, morder orejitas, etcétera.
Justin Timberlake - Like I Love You
Los shúper aprendiendo del gurú.
Más temas para el listado:
— Justin Timberlake - My Love
— Kasabian - Lost Souls Forever
— Klaxons - It’s not Over Yet
— Kylie Minogue - In My Arms
— Pánico - Ice Cream
— The Rapture - Pieces of the People We Love
— Black Rebel Motorcycle Club - Red Eyes and Tears (¡Que vuelvan los lentos!)
¿Quién apaña con agrandar la lista?

Los Kirchner le regalaron un Mini Cooper a su hija Florencia, a cambio que cerrara su Fotolog, en donde ponía en aprietos la seguridad interior del Estado de sus lindos progenitores.
Ese Cooper, ¿será parte del contrabando de autos de la Cancillería trasandina?
Disclaimer: Ni cagando cierro.
Hace un par de días atrás, mientras no estaba conectado en el Messenger, Rodrigo me pidió recordarle que me enviara una imagen. Me aseguró que era algo para reirse. Hoy vi la mentada imagen en el correo. No bien abrí el archivo, le pregunté “¿estoy leyendo lo mismo que tú leíste cuando leíste este aviso por primera vez?” Respuesta afirmativa.
El aviso pertenece a Zaldiar, un analgésico del laboratorio Grünenthal.

La secuencia de palabras en el aviso conspira contra la calidad del producto: “No hay tiempo contra el dolor”; “rápido control del dolor”; “excelente perfil de seguridad”; “efecto de 8 a 17 minutos”. ¿Me están vendiendo un producto de uso íntimo o un analgésico?
El empleo del término “dolor” —así, literal, sin mayores explicaciones— se subentiende como un giro eufemístico del “dolor” coital. Al igual que el verbo “amar”, el uso siútico otorgado al término ha desvirtuado el significado original de la palabra. Por lo mismo, el empleo de estos términos urge de contextos claramente definidos en la oración, so pena de pervertirse y ridiculizarse.

Un producto en búsqueda de posicionamiento debe evitar palabras, gestos, avisos o situaciones que denigren su promoción.